Aquél cielo rojizo

 
Bajo el grito de una tarde ya sin recuerdo
y una canción en falsete que ya no suena,
me abrazaste por la espalda y nos despedimos
de una promesa que no pudimos cumplir.


‘’Y deseamos en secreto
que los días no pasaran
que volvieran atrás risas que ya no están
en donde el tiempo era un mero detalle
y nosotros jugábamos con el destino.’’

 

Esa tarde en donde el sol caía
tu seguías abrazándome por la espalda y yo despidiéndome del pasado
esa tarde te recuerdo en mi memoria
porque tu nombre viste aún aquel cielo rojizo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

c

Lorem ipsum dolor sit amet, unum adhuc graece mea ad. Pri odio quas insolens ne, et mea quem deserunt. Vix ex deserunt torqu atos sea vide quo te summo nusqu.